Problemática del aceite de palma

Los ecosistemas tropicales albergan una parte muy importante de la biodiversidad del planeta: no solo regulan el clima, los ciclos del carbón y del hidrógeno, sino que también proveen una gran cantidad de recursos.

El desarrollo industrial de la agricultura -principal causa de la pérdida de suelo forestal- está asociado a la producción de alimentos y aceites, siendo el de palma (Elaeis guineensis) el de más rápida expansión, representando actualmente el 40% del aceite vegetal producido, seguido por el de colza y girasol. El problema radica en que la palma (al igual que el coco) únicamente crece en zonas tropicales, las mismas que ocupan los primates.

Actualmente, el primer productor mundial de aceite de palma es Indonesia (33.000 x 1000 MT), seguido de Malaysia (20.500 x 1000 MT) y Thailandia (2.000 x 1000 MT), estando los últimos puestos ocupados por tres países de África occidental (Liberia, Sierra Leona y Togo).
Respecto al área cosechada, Indonesia se encuentra a la cabeza; a continuación Malaysia y Nigeria. Con estas cifras, evidentemente los primeros exportadores mundiales son Indonesia (24.500 x 1000 MT), Malaysia (18.000 x 1000 MT), siendo sus principales clientes India (10.000 x 1000 MT), Unión Europea (7.000 x 1000 MT) y China (5.700 x 1000 MT) (www.indexmundi.com)

En Indonesia, la isla de Borneo (Kalimantan) se estima que entre 1973 y 2010 perdió más del 30% de sus bosques debido a la conversión del suelo en plantaciones y, a los incendios. En 2010, 6,5 millones de hectáreas estaban ocupadas por concesiones de palmeras las cuales sumadas a otro millón de plantaciones de árboles como acacias, representaban el 10% del área total de la isla, una superficie claramente superior a la protegida y a la sujeta a moratoria. Como consecuencia, se espera que para 2020 únicamente la parte central de Borneo (y la banda de Aceh y zona occidental en Sumatra), permanezcan verdes.

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Desde hace diez años, se ha intentado dar un lavado de cara ante la opinión pública a través del Roundtable on Sustainble Palm Oil (RSPO) focalizado en promover la producción sostenible de aceite de palma mediante la expedición de certificados de trazabilidad, transparencia y sostenibilidad. A día de hoy supone un 20% de la producción global (en Indonesia la proporción es muy reducida).

Como es bien sabido, es un aceite que forma parte de la composición de un sinfín de productos de muy amplio consumo, pero a veces muy difícil de detectar debido a la gran variedad de denominaciones que adopta.

Como consecuencia de todo ello, con la expansión de las concesiones y sus efectos colaterales (pérdida hábitat, construcción de carreteras, caza, comercio ilegal, contaminación…), la principal perjudicada es la fauna (orangután, gibón, langur, macaco, pantera nebulosa, elefante asiático…) En el caso de Pongo pygmaeus spp, en 2007 entre 750 y 1.800 orangutanes murieron por causas directamente relacionadas con el cultivo de palmera aceitera.

Caso ejemplo: en Kalimantan occidental el número de concesiones asciende a 326 las cuales ocupan 4,8 millones de hectáreas, un tercio del área total. En el sur, en el distrito de Ketapang (Centro de Rescate y Rehabilitación de International Animal Rescue) existen cien concesiones: entre 2009 y 2014 se rescataron 120 orangutanes de los cuales el 43% provenían de los pueblos cercanos donde habían sido retenidos como mascotas; el 31% directamente rescatados de plantaciones de palmeras; el 12% de zonas adyacentes a éstas; el 9% fueron translocados, y el 1% liberados del comercio ilegal.

Además de IAR, otras organizaciones engloban Orangutan Project, quien junto a otras asociaciones como Outrop, PanEco, The Orangutan Project… trabajan intentando revertir la dramática situación de decline en la que se encuentran Pongo pygmaeus spp  y Pongo abelii.

Pero no hay que olvidar que desde aquí podemos y debemos ayudar y participar en la conservación de los bosques tropicales y sus habitantes (máxime cuando somos parte activa en su desaparición).

Con este propósito ha nacido Proyecto Melindungi.