Por nuestra salud. Por los orangutanes.

Por nuestra salud. Por los orangutanes.

No cabe duda que en los últimos años ha aumentado la preocupación social acerca de consumir productos con aceite de palma. Incendios, deforestación, especies en peligro de extinción…Lo hacemos por ellos. Por esas especies que pierden sus hábitats. Por esas familias que pierden sus terrenos. Por otros. Está claro que ser altruista requiere mayor esfuerzo que ser egoísta. ¿Y si te digo que una razón importante para dejar de consumir aceite de palma tiene que ver contigo?

Michael Dorgan quiso probar cuán cierto es todo aquello que conocemos sobre el impacto del aceite de palma en nuestro organismo. Comió 3 magdalenas con aceite de palma al día durante 6 semanas. El resultado: un aumento de la grasa corporal alrededor de los órganos vitales.

En el supermercado alrededor de un 60% de productos contienen aceite de palma: desde el pan o las galletas hasta la comida precocinada. Muchos de esos productos anteriormente usaban grasas hidrogenadas, conocidas como grasas trans, que se ganaron muy mala fama cuando se descubrieron sus terribles efectos para la salud.

La mayoría de productos de bollería contienen aceite de palma.
La mayoría de productos de bollería contienen aceite de palma.

Pero ¿cómo de sano es su sustituto? El documentalista Micheal Dorgan quiso llegar al fondo de la cuestión, así que replicó un estudio en el que 39 participantes comían durante 7 semanas magdalenas que sólo diferían en una cosa: el tipo de aceite usado (girasol o palma).

En el artículo “Palm oil: bad news for forests, and for your liver” Dorgan nos cuenta cómo expuso su cuerpo a 3 magdalenas con aceite de palma diarias durante 6 semanas. Su cuerpo ganó un 60% de grasa corporal, cosa que muy suspicazmente dice “no sorprendería a muchos”. Lo importante de este experimento es dónde se aloja esa grasa recién adquirida. Al igual que en el estudio, en el caso de Dorgan el nuevo aumento de grasa se encuentra, sobretodo, alrededor de órganos vitales como el hígado.

Uno de los investigadores, David Iggman, afirma que de seguir en esa dieta Dorgan podría “sufrir de enfermedad metabólica, quizás de hígado e incluso cardiovascular”. Por ello el documentalista sostiene que “debemos reconsiderar no sólo cómo se produce este aceite, sino también, dadas las circunstancias para la salud, si deberíamos consumir tanto en primer lugar”.

Para más información podéis leer el artículo original o buscar el documental Appetite for Destruction: The Palm Oil Diaries que ya está disponible en Amazon e Itunes.

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